"Arthur y el Regreso de los Minimoys" no fue solo una película más en la cartelera nacional; fue una invitación a soñar con mundos diminutos y grandes héroes. Su paso por las salas chilenas dejó una huella en la memoria de los espectadores, quienes valoraron la oportunidad de acceder a un cine de animación con una factura técnica superior. Hoy en día, la película es recordada como un ejemplo de cómo la fantasía bien ejecutada puede trascender fronteras y ofrecer una experiencia cinematográfica de calidad extra en cualquier rincón del mundo.