La Biblia ortodoxa etíope despierta una fascinación creciente en el mundo hispanohablante, especialmente en Chile, debido a su composición única y a su riqueza espiritual. A diferencia de las versiones católicas o protestantes occidentales, este canon bíblico destaca por ser el más extenso y antiguo del cristianismo.
Su antigüedad y su aislamiento geográfico en el Cuerno de África le permitieron desarrollar una tradición teológica y bíblica propia, independiente de las influencias de los concilios europeos posteriores. Hoy en día, cuenta con aproximadamente 39 millones de fieles en todo el mundo y está presidida por el Patriarca-Catolicós de Etiopía, Abune Matías, cuya sede se encuentra en Adís Abeba.